Especial referencia al estratégico Proyecto Vaca Muerta
El Nuevo Orden Mundial
Como ha señalado en el Foro de Davos el primer ministro canadiense, Mark Carney, el “viejo orden mundial” no va a ser recompuesto puesto que “las grandes potencias” han desmontado un mundo basado en normas. Afirmó que el mundo está padeciendo “una ruptura” y no “una transición”, en la que “los grandes poderes” están utilizando la “integración económica como un arma”.
La acción política, militar y económica internacional del Presidente norteamericano Trump, ha reconfigurado el equilibrio mundial de poderes, estableciendo nuevas “áreas de influencia” de los países dominantes, Rusia, China y EEUU, sobre el resto de países del planeta. Las acciones de EEUU tuvieron un impacto en el orden económico mundial, donde el petróleo, con los sucesos de Venezuela e Irán, afectaron el mercado internacional del petróleo, con pronóstico de mayores cambios en el futuro.
¿Cuál es el impacto en el proyecto Vaca Muerta y la situación energética Argentina de esta nueva situación geopolítica?
Tiene dos consecuencias, una buena y una mala, con fundamento en la oferta, demanda, precios del petróleo y el tiempo en que sucede respecto a la estrategia energética gubernamental.
La consecuencia buena se da en lo inmediato, porque permite abaratar el costo de los parches a un sistema energético (gas y electricidad) deficiente y la negativa, es que frena o ralentiza el proceso de inversión y desarrollo en Vaca Muerta, que es donde el Gobierno Nacional pone toda su expectativa de crecimiento económico.
¿Cuál es el contexto global energético que afecta a la Argentina?
Oferta y demanda global
Exceso de oferta y equilibrio débil: Informes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) muestran que la producción global ha crecido con fuerza en 2025-2026, con aumentos tanto de países OPEC+ como de no OPEC (EE. UU., Brasil, Canadá, etc.), lo que ha generado amplios inventarios y presión bajista sobre los precios. La demanda mundial crece, pero de forma moderada: alrededor de 800 a 930 mil barriles diarios adicionales en 2026, un ritmo inferior al aumento de la oferta. Por eso, algunas proyecciones (como de la AIE) indican un importante exceso de oferta (superávit) este año.
Dato clave para el desarrollo de Vaca Muerta: el mercado está bien abastecido, con stocks globales elevados — un factor que frena subidas de precio sostenibles en el mediano plazo.
Precio del petróleo
Los principales crudos de referencia — Brent y WTI — han estado volátiles pero contenidos alrededor de US$60-66 por barril últimamente. Esta zona de precios refleja: el exceso de oferta / stocks amplios, la demanda moderada, y la respuesta del mercado a eventos geopolíticos.
Geopolítica y factores externos
La política agresiva de Trump y las amenazas mutuas con los líderes iraníes llevaron a una caída de precios al reducirse la prima de riesgo geopolítico tras señales de acercamiento diplomático entre EE. UU. e Irán.
Tras la intervención de Trump en Venezuela, el gobierno local aprobó una reforma petrolera que abre el sector al capital privado, lo que podría — en el mediano plazo — modificar su producción y exportaciones si se concretan inversiones. Si Venezuela aumenta producción (hoy ronda ~800–900 mil bpd), y logra llevarla en el mediano plazo a 1,3–1,5 millones de bpd, con exportaciones estables a EE. UU. y otros destinos, agrega oferta relevante al mercado global, especialmente de crudo pesado.
Las consecuencias son que habrá una presión a la baja o contención del precio internacional del Brent y del WTI. No necesariamente derrumbe, pero sí menos margen para precios altos sostenidos. Es un mal escenario de precios para Vaca Muerta si el barril se estabiliza más cerca de USD 60 que de USD 80. Habrá menor rentabilidad marginal para proyectos no convencionales más caros. Asimismo, si EE. UU. reasigna capital, parte de la inversión que podría ir a shale argentino, puede volver a Venezuela si el marco jurídico mejora mínimamente. Las majors comparan: “¿Pongo USD 1.000 millones en Vaca Muerta o en un yacimiento venezolano ya descubierto?”. Eso no mata Vaca Muerta, pero endurece la competencia por capital.
Perspectivas para 2026
Oferta vs. demanda (~2026): La oferta debería seguir creciendo, impulsada por producción fuera de la OPEC+ y reducciones reales de cortes de producción. La demanda sigue firme pero con tasas moderadas de crecimiento, especialmente en países no pertenecientes a la OCDE.
Los bancos y analistas proyectan presiones bajistas continuas sobre los precios, con escenarios de precios más bajos que los máximos recientes si no hay shocks externos.
El mercado petrolero global en febrero de 2026 tiene las siguientes características principales: Alta oferta y stocks elevados, con producción creciendo más rápido que demanda. Precios moderados y volátiles, en torno a ~US$60-66 barril, sensibles a eventos geopolíticos. Crecimiento de demanda moderado, especialmente en economías emergentes. Dinámica geopolítica compleja, con reconfiguraciones en países productores clave (Venezuela, Irán).
En resumen, no hay escasez global inmediata, pero sí un mercado con exceso estructural de oferta y precios contenidos, sujeto a volatilidad por eventos externos.
¿Como afecta a la argentina este contexto internacional?
Este contexto internacional del petróleo —abundancia de oferta y precios relativamente bajos y estables— impacta a la Argentina de manera ambivalente, con efectos distintos en lo macro, fiscal, energético y geopolítico. Como se señaló al comienzo, tiene beneficios en lo inmediato, en el sistema energético desvirtuado y deficiente y perjuicios en el gran proyecto nacional Vaca Muerta.
Impacto macroeconómico general
Efectos positivos en la coyuntura
Menor presión sobre la balanza comercial energética actual: Con precios internacionales moderados, importar petróleo, gasoil y GNL, que es la gran falencia hoy, cuesta menos, lo que reduce el déficit energético (o mejora el superávit si lo hay). Menor presión inflacionaria:
Los combustibles son un insumo transversal (transporte, alimentos, logística). Precios internacionales contenidos limitan aumentos internos, aun con desregulación parcial.
Menor necesidad de subsidios, debido que el gobierno nacional no ha podido eliminar los subsidios, si el precio internacional no sube, el Estado necesita menos recursos fiscales para sostener tarifas o evitar saltos bruscos. En un país con restricción externa crónica, esto es un alivio macro relevante.
Impacto sobre Vaca Muerta y la producción local
Efectos negativos y tensiones: Precios internacionales bajos reducen rentabilidad marginal: Vaca Muerta es competitiva, pero no todas las áreas lo son al mismo precio. A ~US$60 el barril: los proyectos siguen siendo viables, pero se enfría el ritmo de nuevas inversiones, sobre todo en áreas no “core”.
Menor incentivo a acelerar exportaciones: Con precios globales flojos, exportar crudo rinde menos dólares, justo cuando Argentina necesita divisas. Riesgo de postergar decisiones de inversión grandes (midstream, refinerías, LNG):
El contexto internacional no ayuda a cerrar números rápidamente.
No frena Vaca Muerta, pero la vuelve más dependiente de estabilidad macro y reglas claras.
Impacto en combustibles y tarifas internas
Combustibles líquidos: El precio internacional bajo actúa como ancla para nafta y gasoil. Aun con mercado más libre, el gobierno gana margen político para evitar saltos bruscos.
Energía en general: Gas importado más barato (cuando aplica) ayuda a reducir subsidios, moderar tarifas, mejorar cuentas fiscales.
Conclusiones
1.- El contexto externo facilita, en la coyuntura, la política energética doméstica, sobre un deforme sistema energético, necesitado de una transformación profunda, que está en proceso.
2.-Un mundo con petróleo abundante, reduce el peso político inmediato de los países productores como la Argentina, que es la gran expectativa a partir de Vaca Muerta. A su vez, baja la urgencia global por nuevos proveedores, que también es la estrategia buscada.
Por ello, para Argentina Vaca Muerta sigue siendo estratégica, pero pierde algo de “urgencia internacional” frente a contextos de escasez. Para la estrategia exportadora energética, no es el mejor momento, aunque sigue siendo viable.
3.- Esto obliga a competir por precio, estabilidad y previsibilidad.
4.- Como venimos sosteniendo en nuestros artículos, la Argentina ya está en un modelo de capitalismo privado desde la transformación profunda de la década del noventa, pero no hay competencia real, en un marco de una opaca relación entre Estado y empresarios. La deficiencia está en que no hay real competencia. En cada sector económico hay posición dominante de una o pocas empresas y en el sector energético la cartelización es la regla. Tanto en exploración y explotación de petróleo y gas, con YPF como nave guía, como en la generación de electricidad, donde hay oligopolio y en el transporte y distribución donde hay monopolio. Un sistema de capital privado, sin competencia y con subsidios estatales, bajo la sombra de la corrupción, (Los sobreprecios de un actor tradicional y dominante por décadas en el sector, como Techint, que se hizo público, hizo emerger el constante subyacente tema de la corrupción) fracasó en cada uno de sus subsistemas.
5.- Con un diagnóstico similar al que describimos, (Inversión privada a riesgo propio, competencia leal, eliminación de la corrupción) el gobierno actual impulsa la apertura comercial y criterios de precio global sobre proteccionismo industrial, lo que impacta estructuras tradicionales de proveedores locales. Esta política pública nacional modifica la cultura empresarial, sus hábitos, prácticas, sus formas de actuar. Implica abandonar costumbres arraigadas y adaptarse a lo nuevo.
6.- La cuestión central es si el empresario cambia su cultura, si modifica su manera de relacionarse con el Estado, o se adapta a las nuevas reglas. Ya tenemos un emergente público de un abordaje frente al cambio con el sobreprecio de Techint en la licitación que ganó la empresa India. También tenemos como antecedente lo que sucedió en los noventa frente a los cambios. Los que se adaptaron sobrevivieron y los que siguieron aferrados al viejo sistema, peleando por que vuelva, perecieron.
7.-Por ahora se visualiza que mientras algunos actores (como YPF, Pan American Energy o Pampa Energía) priorizan eficiencia de costos para impulsar proyectos de largo plazo, otros (como Techint) buscan formas de mantener su posición de privilegio peleando por el regreso del antiguo régimen. ( El periodismo ensobrado, según palabras del presidente Milei) salió a difundir una nota de elogio a Techint, por haber ganado una licitación previa de la empresa OLDEVAL, donde uno de los dueños es TECPETROL, la empresa de petróleo y gas del grupo Techint, o sea, ganó una licitación donde era parte de los decisores.
8.-Es cierto que hay un alto “costo argentino”, en blanco: Elevados impuestos nacionales, provinciales (IIBB) y tasas municipales, salarios con alta carga impositiva, (Alrededor del 50% de lo que paga la empresa al trabajador queda en su bolsillo, resto se reparte entre aportes y contribuciones varias), falta de crédito en el marco del alto riesgo país con inestabilidad macroeconómica, inflación, inestabilidad de precios y burocracia, lo que genera incertidumbre. Situación que se está intentando ordenar, con dificultad, desde el gobierno nacional. Esto resta para que las empresas locales logren precios razonables y justos respecto de las obras o servicios y que puedan competir con los extranjeros, en un mercado libre y transparente.
9.- Pero se puede, en lo inmediato, bajar el “costo argentino” negro, invisible, del que parece no se puede hablar y que por ello persiste, pero existe: La cartelización en las licitaciones y en cada sector energético, que impide la competencia real de precios, para el logro de alta rentabilidad. Los cohechos, ya demostrados en repetidas causas en sede judicial, entre empresarios y funcionarios estatales, que encarecen cada obra. Las comisiones extorsivas de las regionales sindicales.
Con el leading case de Techint se demostró de manera objetiva que se logran costos del 40 % menos. (Ahora se están revisando precios anteriores de la misma empresa con 180 % de sobreprecio).
10.- Esta nueva situación concreta, permite constatar que la competencia real, sin corrupción, sin “expertos en mercados regulados”, sin empresas que no se desprenden del antiguo régimen, con un gobierno firme en mantener las reglas que se autoimpuso y hacerlas cumplir, aún en un marco que necesita de reducción de los costos impositivos del federalismo y de los aportes y contribuciones patronales y sindicales, es posible generar un mercado transparente donde las empresas argentinas puedan competir en igualdad de condiciones y dar un marco de seguridad jurídica a las extranjeras que quieren invertir con seriedad y responsabilidad en el proyecto estratégico de Vaca Muerta y en el mercado energético argentino.
El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería
