En un mundo altamente interconectado, el conflicto bélico de medio oriente impacta en la Argentina. En lo inmediato y para el futuro. Con impactos positivos y negativos. Como lo ha afirmado el presidente argentino y se constata en los planes del Gobierno Nacional, el crecimiento económico argentino se apoya en tres pilares: La minería, el petróleo y gas de Vaca Muerta y el complejo agroexportador.
El conflicto ya ha producido efectos globales: La suba del precio internacional del petróleo, del gas natural licuado, de los fletes marítimos y de los seguros del transporte. Esto debido a la paralización en la producción y la obstaculización del paso de buques por el estrecho de Ormuz. Hoy el precio del barril de Brent está en 82 dólares. Subió el 13% en cuatro días. El Gas Natural Licuado, que es el que compra la Argentina cada año para los hogares y la industria, aumentó el 77%, esto por la suspensión de la exportación de Qatar.
Los efectos positivos para Argentina son el posible aumento de inversiones para la terminación de lo que falta de Vaca Muerta, fundamentalmente los ductos de transporte. Un petróleo más caro mejora rentabilidad del shale oil. Ganadores locales: YPF, Pan American Energy, Tecpetrol y Neuquén por las regalías.
Pero hay impactos negativos significativos, encadenando un círculo vicioso, donde estamos la gran mayoría de argentinos:
1) Subirá el precio de combustibles internos, porque los precios locales del petróleo argentino siguen la paridad internacional del petróleo después de la Ley Bases, con lo cual sube el costo de refinación, subirá entonces el precio en surtidor con impacto directo en inflación. Al aumentar el combustible, aumenta el flete, que hace aumentar los precios de los alimentos y productos, por lo tanto, aumenta la inflación. Perdemos los ciudadanos comunes de clase media y baja.
2) Argentina importa gas natural licuado que llega en buques. El conflicto ya subió el precio en un 77%. O el Gobierno asume con subsidios el aumento, cosa que no está en agenda, o lo pagamos los usuarios de luz y de gas, y la industria y el comercio.
3) La experiencia histórica indica que en conflictos globales sube el dólar global, sube el riesgo de los países emergentes, como lo es la Argentina, y cae el interés por mercados inseguros, con lo cual se frenan las inversiones extranjeras en nuestro país.
4) Para el complejo agroexportador el impacto es negativo: Menor demanda por recesión regional, dificultades logísticas y financieras, además de aumentar el costo total: Fertilizantes más caros (dependen del gas). Diésel más caro (siembra, cosecha y flete). Costos de secado y procesamiento más altos. Fletes marítimos más caros.
En breve síntesis. Lo que está pasando en medio oriente es una buena noticia solamente para las acciones de las empresas del sector petrolero y un posible aceleramiento en el proyecto de terminar con Vaca Muerta. Mientras que es una mala noticia por la inflación, el costo energético y riesgo macro en el corto plazo, o sea, malas noticias en esta coyuntura para la mayoría de los habitantes del suelo argentino. El conflicto bélico en Medio Oriente, no parece que vaya a terminar en una semana como aseguran los atacantes, como no terminó la aventura de Rusia en Ucrania. A estar preparados.
El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería
