Una escalada bélica entre Israel e Irán puede impactar a la Argentina principalmente de forma indirecta pero significativa, a través de los precios internacionales y los mercados financieros. Y si bien las balas, bombas, misiles, pasan lejos, no podemos estar tan tranquilos ya que tenemos los antecedentes de la Embajada de Israel y la AMIA. Pero en lo económico nos pega de lleno.
En un mundo globalizado que se sigue moviendo a partir de la quema de combustibles fósiles, petróleo y gas, cuyos principales productores están en medio oriente, área central de esta guerra de hecho y con precios que se centran en el mercado internacional, las consecuencias económicas son globales. Para el mercado del petróleo, el máximo peligro está en el cierre del estrecho de Ormuz, ya que por ese embudo pasa el 20% de los flujos mundiales de petróleo.
La guerra no queda lejos: Nos afectan a los argentinos. Máxime que existe una expectativa muy grande en el proyecto Vaca Muerta, como motor impulsor del desarrollo sostenible nacional.
Las consecuencias para la Argentina son negativas en el corto plazo y puede ser beneficiosas en el mediano plazo cuando se exporte de manera considerable.
1.- En el corto plazo aumenta del precio internacional del petróleo. El clima de creciente tensión en Medio Oriente generó una inmediata reacción en los precios internacionales del petróleo que subieron más de un 10% en las primeras horas del viernes, tras el lanzamiento por parte de Israel de lo que denominó un “ataque preventivo” contra Irán.
El West Texas Intermediate (WTI), el principal contrato petrolero estadounidense, cotizaba un 10,41% más alto, a 75,10 dólares por barril, mientras que el crudo Brent del Mar del Norte subía un 10,15%, a 76,40 dólares el barril.
Argentina sigue importando combustibles (sobre todo gasoil y GNL), especialmente en invierno.
Si el barril de Brent sube significativamente (por ejemplo, por arriba de 90-100 USD), se encarece el costo de importación.
2.- Esta circunstancia puede:
A.- Presionar sobre el tipo de cambio (más demanda de dólares).
B.- Aumentar el déficit comercial energético, especialmente si no hay suficiente producción local de Vaca Muerta o si cae la producción convencional. En este marco el retiro de YPF de los pozos maduros es inoportuno.
C.- Forzar al gobierno a subir tarifas de combustibles y transporte, o a aumentar los subsidios si quiere mantener precios congelados.
4.- Consecuencia directa del aumento del precio del petróleo afecta cadenas de suministro (alimentos, transporte, logística).
5.- Si se mantiene la cultura de que si aumenta el precio del dólar aumenta todo, aunque no haya insumos en dólares de los productos, se trasladará a precios. Además, la inflación importada puede acelerarse, justo cuando Argentina intenta estabilizarla.
6.-Tensión sobre el equilibrio fiscal. Si el gobierno sostiene subsidios a combustibles y tarifas para evitar trasladar costos a la población, el gasto público aumentará.
Esto puede afectar las metas fiscales (por ejemplo, con el FMI) o volver a alimentar presiones monetarias.
Oportunidades en el mediano plazo
Si el conflicto se prolonga y el mundo busca diversificar su aprovisionamiento energético, Argentina podría:
Acelerar la construcción de infraestructura exportadora de gas (como plantas de GNL o los barcos gasificadores de YPF).
Recibir inversiones extranjeras en Vaca Muerta si ofrece estabilidad y reglas claras.
Beneficiarse de un mayor precio del petróleo si logra exportar crudo (como el de Neuquén).
Impacto financiero general
En contextos de tensión global, los mercados tienden a huir del riesgo. Esto suele afectar a países emergentes como Argentina:
Suben las tasas de interés globales. Se fuga capital de bonos y acciones argentinas. Puede encarecerse el financiamiento externo, o volverse inaccesible.
Como dije: La guerra no queda lejos.
Por Walter Hego para El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería
