“La mujer del César no solo debe ser honesta, sino además parecerlo”.
Hablemos claro. Las medidas de política energética nacional de los últimos dos meses han estado reñidas con la ética, con licitaciones amañadas del mercado a término con altos precios no explicados ni justificados y tienen una marcada y evidente orientación centralista porteña en desmedro del interior del país. Este conjunto de irregularidades impacta en el encarecimiento de la tarifa para los usuarios.
La mano viene así: Primero fracasó el Plan Verano, para evitar los cortes de electricidad previsto para el verano pasado. Luego se iba a pasar a buques turcos, que también tuvo un exitoso fracaso. Como alternativa se recurrió a las grandes baterías en nodos críticos para almacenar energía y tenerla disponible en caso de fallas en la transmisión eléctrica. Los nodos críticos son, según el Gobierno, en el AMBA y las pilas son costosas y contaminantes. Digo pilas o baterías porque su función es la misma. Las palabras derivan del lenguaje militar y se vincula con la forma que tienen los recipientes para almacenar energía: Las pilas derivan de la forman que se colocan las bolsas en las barricadas, una arriba de la otra. La batería, se refiere a elementos agrupados unos al lado de otros, como soldados o cañones.
La Secretaría de Energía habilitó la instalación de las primeras baterías de gran tamaño para cubrir picos de consumo. Serán 677 MW que se sumarán al sistema eléctrico, pero recién en el verano del 2027. Algo tarde.
Empezamos mal. Lo que se pagará por la energía de estas “pilas gigantes” más que duplica el costo promedio del sistema. Pasará de los 70 dólares por mega a más de 150 dólares. ¿Por qué? Nadie lo explica.
Este costo adicional se traslada directo a los usuarios, que ya vienen soportando los altísimos aumentos en las facturas de luz, para bajar los subsidios.
El punto central de los cortes y apagones está en la falta de inversión en la red de transmisión. El negocio, por tener preferencia en el sistema, es generar energías renovables. Pero colapsa el sistema de transporte, donde ya hemos repito ad nauseam que la misma Transener dice que el transporte “pende de un hilo” y no se hicieron las inversiones necesarias. Las medidas de contingencia para evitar apagones recién estarán listas para la temporada de 2027.
El opaco sistema de licitaciones express, se agrava con un condimento reñido con la ética: El primo del ministro de economía, Nicolas “Nicky” Caputo, se quedó con dos proyectos: el primero es para Central Costanera para el área de Edesur, por un almacenaje de energía eléctrica por 55 MW con un precio 10.161 USD/MW por mes. El segundo es para el área de Edenor, por 159 MW por 11.147 USD/MW por mes. La otra oferta muy beneficiosa para a la empresa es de una propiedad de Manuel Uribelarrea, que del conocimiento de la agricultura pasó al negocio de la energía en el gobierno de Macri. Como en la Argentina que no quiere desparecer, el mérito para ganar una licitación del Estado es ser pariente o amigo del funcionario decisor de turno. O “experto en mercados regulados”.
En los tiempos de la grandeza romana Julio César afirmó que “la mujer del César no solo debe ser honesta, sino además parecerlo”. Frase pronunciada tras un escándalo que involucró a su esposa, Pompeya, en el año 63 A.C. durante una ceremonia en honor a la diosa Bona Dea. César se divorció de Pompeya, aunque no hubo certeza de infidelidad.
Estamos en una época donde la población, la mayoría de los argentinos, queremos que se termine la corrupción, que se gobierne con honestidad. Eso es lo que garantiza que todos apoyemos al gobierno, porque ello garantiza que a todos nos vaya bien. Lo cual requiere que, para quienes ocupan cargos de poder o tienen una responsabilidad pública, no basta con actuar con honorabilidad, sino que también deben evitar cualquier sombra de duda. Y estas licitaciones donde ganan parientes y socios de familiares, en áreas que manejan y que se pretende establecer que están dentro de la legalidad (se publica como oficial, no son “operaciones de inteligencia en época electoral”) , más que sombras oscurecen del todo la política gubernamental.
Estos malos procedimientos decepcionan, general desconfianza, tanto en la población como en los que operan en los mercados, ya que la confianza es básica en el desarrollo de la economía. Sin confianza no hay inversión, sin inversión no hay producción, y con ello no hay desarrollo sostenible. No hay libre mercado de oferta y demanda. No hay riesgo empresario. Pasamos del capitalismo de amigos de uno, al capitalismo de amigos del otro. Decepcionante.
Por Walter Hego para El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería
