Lo peor de la vieja Argentina no cede

El plan de pagos a las distribuidoras de electricidad: dilatar la agonía a expensas del ciudadano argentino

Dentro de pocos días, el 24 de junio, se vence el plazo dado por el Decreto 186/2025 y su reglamentación, para cerrar los acuerdos entre CAMMESA y las empresas distribuidora por sus enormes deudas. En un regalo para estas empresas incumplidoras consiste en darles un plan de pagos con un plazo de hasta SETENTA Y DOS (72) cuotas mensuales, hasta DOCE (12) meses de gracia y una tasa de interés equivalente de hasta el CINCUENTA POR CIENTO (50 %) de la vigente en el MEM. (Art 3)

La deuda de las distribuidoras alcanza, al momento de corte del Decreto 186/2025 , que es el 30 de noviembre de 2024, la suma de 1100 millones de dólares.

Lo que no parece entenderse, es que esa enorme cifra, ya fue pagada a las generadoras por el Estado Nacional, con la nuestra. Es decir, que se pagó con los impuestos que pagamos los argentinos. Teniéndose que destacar que los sectores de menores ingresos son los que pagan más porcentaje de lo que ganan en impuestos. Alguien que paga servicios de luz, gas, telefonía, internet y alimentos en el supermercado, deja el 21 % en cada pago. El que fuma deja el 76 % de su compra para el Estado.

Para que quede claro, estas empresas distribuidoras, tanto las grandes como EDESUR y EDENOR, y las cooperativas del interior, no solo que ya nos cobraron con la tarifa, sino que se financiaron con nuestro dinero, estafando al Estado al no pagar la electricidad comprada a CAMMESA (Que ilegalmente no les exigió el pago y el INAES nada hizo en estos años). Y ahora, en una recidiva de la enfermedad de la vieja Argentina, el Estado Otario les facilita con planes que licúan la deuda, con lo cual otra vez los argentinos volvemos a no recuperar lo que pagamos.

En este mecanismo van a entrar todas las distribuidoras, aún sabiendo que no van a poder cumplir, porque tienen doce meses sin pagar nada. Tiempo en el cual, siempre les cabe la esperanza que venga un gobierno “amigo” que les regale directamente la deuda, les tire algunas sogas para seguir subsistiendo o que directamente sea el Estado el que haga las inversiones que a ellos les corresponde. O logren vender sus empresas a algunos más audaces, “expertos en mercados regulados”, como les llaman a los ex funcionarios y empresarios que nacieron y crecieron al calor del Estado corrupto.

Lamentablemente, a la par que se ven soluciones coherentes con el pensamiento del Presidente en otros sectores de la economía, en el sector de la energía eléctrica, no han podido diseñar una transformación de raíz, que lo sanee económica y éticamente, de manera sostenible y efectiva, el sistema eléctrico argentino, motor impulsor del desarrollo sostenible nacional.

Por Walter Hego para El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería

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