Los daños por la expropiación de YPF. Entre alucinados y discursos para la tribuna.

YPF es la locomotora que hace la fuerza para que las demás empresas, algunas solventes, otras sin capacidad técnica ni económica, se enganchen sin impulso propio como vagones en Vaca Muerta. Aventureros y oportunistas varios se suben al tren para ver que provecho sacan.

Sin embargo, la locomotora ha recibido un freno, que genera una mala situación para la Argentina. La Justicia de los Estados Unidos le ordenó a la Argentina entregar el 51% de las acciones de YPF para pagar una indemnización por US$ 16 mil millones por la estatización de la empresa. Esto, que seguirá con instancias de apelación, ya es un daño al país. Genera Incertidumbre en mercados locales e internacionales:

El fallo afecta la estrategia del gobierno de Javier Milei y amenaza la gobernabilidad de YPF, especialmente su rol clave en el desarrollo de Vaca Muerta, mientras que también la falta de resolución judicial podría obstaculizar el regreso de Argentina a los mercados internacionales y afectar un préstamo del FMI de US$20 000 millones. Pone en riesgo la expansión de Vaca Muerta: El fallo complica proyectos en el principal yacimiento shale argentino, afectando la producción de crudo y gas y, en consecuencia, ingresos en dólares.

Mientras esto sucede, Horacio Marín, presidente y delegado del Gobierno Nacional en YPF, parece vivir  en una nube de Ubeda, alucinando. Con su verborragia insustancial se cree Bill Gates, cuando es un mero empleado con actitud de patotero quinceañero de barrio bajo. Como todo tipo que fue empleado de una empresa de reglas rígidas, que le falta calle, desconoce el contexto en el que actúa. Ignora la historia argentina y las distintas consecuencias que tiene las medidas que está tomando, que no pasan de cálculos de Excel, como cualquier almacenero de barrio. Las medidas del plan 4 x 4 son un réplica berreta de lo que hizo REPSOL cuando ganó la privatización en los noventa: Creer que el problema de la empresa es que le sobran trabajadores. Debe estar contento en lo personal porque puede tener el futuro de Miguel Galuccio, otro oportunista que robando el know how de YPF y su relación con los gobiernos de los Kirchner y Macri, (Un “experto en mercados regulados”, como le dicen a estos tipos) se convirtió en un jugador fuerte en el sector.

La consecuencias sociales, demográficas, políticas e institucionales que tuvieron las medidas de REPSOL en los noventa, que son las mismas de Marín en YPF con su Plan estratégico 2030, Plan 4 x 4 , Plan Andes, en la actualidad (Pueblos despoblados, rebelión social, nacimiento de los movimientos piqueteros, necesidad de planes sociales que con los subsidios a la energía desangraron al Estado Argentino) son las que causaron mayores estragos en nuestro país, con consecuencias que no solo explotaron en el 2001 sino que las estamos sufriendo hoy los argentinos de bien, ajenos a las malas decisiones tomadas.

A pesar de la supuesta “eficiencia” de Marín, YPF se desploma: pasó de tener ganancias por $544.000 millones a registrar pérdidas por casi $13.000 millones en el primer trimestre de 2025. Todo esto mientras aumentan las tarifas, se venden activos estratégicos y se despide personal. Y ahora, el golpe de la justicia  norteamericana que hizo que sus acciones bajaran fuertemente, un -5 % en la Bolsa de Buenos Aires y -5,6 % en Wall Street (NYSE ADR).

La única verdad emergió

El CEO de YPF actúa como si no conociera la endeble situación judicial de YPF, envuelto en su verborrea de taura de cuarta categoría. El primer baldecito que le enfría la lengua es la medida de la Justicia de los Estados Unidos le ordenó a la Argentina entregar el 51% de las acciones de YPF para pagar una indemnización por US$ 16 mil millones por la estatización de la empresa. La jueza Loretta Preska le dio la razón al demandante y señaló que fueron perjudicados por la estatización de 2012, al no realizar una oferta por las acciones que poseían en la compañía. El demandante es el fondo Burford Capital, que le compró el derecho a litigar al Grupo Petersen que quebró tras la expropiación de YPF, según se informa mal. Petersen, de la familia Eskenazi  siguen vivitos y coleando: son dueños de los Bancos de Santa Cruz, San Juan, Santa Fe y Entre Ríos, ex bancos provinciales entregados por Domingo Felipe en los noventa a esta familia, con la obligación de los gobiernos provinciales de operar con ellos, además de seguir en su rubro principal que es la construcción, es decir, sigue dentro de la Patria Contratista, al calorcito del Estado. Eskenazi entró a YPF como Iguacel entra en Vaca Muerta y los pozos que deja YPF: Sin dinero, financiándose con las supuestas ganancias que va a tener y si no, con la garantía de los pozos o sea del Estado Argentino. Corrupción con alguien que lo permitió en Neuquén. Petersen era por entonces testaferro de los Kichner: única explicación de haber comprado sin dinero el 14 % de YPF.

Por el otro lado, Kicillof que es autor material de la mal hecha expropiación de YPF, respondió, frente a las críticas por lo que hizo, con la frase “Se trata de un disparate jurídico y de una intolerable intromisión sobre nuestra soberanía.” Lo cual puede ser una bolufrase para la tribuna, pero que no se corresponde con la realidad. Lo mismo decir que “Lo más peligroso es que el propio presidente argentino elija ponerse del lado de los poderes extranjeros”, cuando su gobierno pagó hasta el último dólar en bonos, con la garantía que si los bonos valían menos al hacerlos efectivos el Estado lo compensaba. La desmemoria es un mal que hay que erradicar.

Argentina forma parte del CIADI. Firmó el Convenio de Washington el 21 de mayo de 1991, lo ratificó el 19 de octubre de 1994, y su adhesión entró en vigor el 18 de noviembre de 1994. El CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones) es un organismo del Banco Mundial creado para resolver disputas entre Estados y empresas extranjeras que invierten en ellos.

Como Estado contratante, Argentina está sujeta a los mecanismos arbitrales del CIADI para resolver disputas entre el Estado e inversores extranjeros, y también está obligada a reconocer y hacer ejecutar los laudos emitidos por ese tribunal. Existen 45 casos en ese tribunal extranjero. La Argentina perdió todos.

Ningún gobierno argentino, desde el noventa a la fecha, salió del CIADI ni se quejó de que se inmiscuya en la soberanía de la Argentina.

Los interventores de YPF y ministros del gobierno de la presidenta CFK, Julio De Vido y Axel Kicillof, que  realizaron la expropiación del 51 % de YPF correspondientes a Repsol, confeccionaron un informe llamado Mosconi, por el cual argumentaban que la expropiación iba a costarle cero al Estado Argentino, por el pasivo ambiental que tenía. Craso error. Le costó 5000 millones de dólares. Y hay más.

Repsol inició el arbitraje en diciembre de 2012, reclamando una compensación por la expropiación del 51 % de YPF durante abril de 2012. El CIADI admitió la demanda el 18 de diciembre de 2012, y comenzó a integrar un tribunal arbitral.

En 2014, Argentina acordó compensar a Repsol mediante la emisión de US$5 000 millones en bonos, resolviendo así la disputa. Repsol retiró el arbitraje tras haber recibido los bonos, y el CIADI cerró formalmente el caso en junio de 2025.

Decir que se ataca a la soberanía argentina, cuando es el mismo Estado, del cual Kicillof fue parte fundamental como ministro de economía e interventor de YPF, quien aceptó ser parte del CIADI,  es  injuriar la inteligencia de los argentinos. Por otro lado, YPF opera en las Bolsas de Nueva York y de Madrid y no puede pretender resolver lo que allí le pase con un juez parecido a Oyarbide o la jueza Galdós.

El tema de YPF y Vaca Muerta son la máxima esperanza para el crecimiento económico argentino. Es una falacia aquello que lo que el Estado deja lo ocupa el mercado privado. Si no se planifica y fomenta, solo queda el vacío. Y el sacrificio en personas y empresas que tiene el ajuste del Estado y las medidas de saneamiento, no servirá para nada. Y para resolver un problema, el primer paso es reconocer que hay un problema. Ignorarlo, hacer como que no existe, es el principio de la desgracia, cuando el problema emerge en toda su profundidad y ya no hay manera de solucionarlo. Elaborar frases para no reconocer los errores, otro mal camino que profundiza el problema. Así está pasando con YPF, la esperanza del crecimiento argentino.

Realidad mata discurso para la tribuna.

Por Walter Hego para El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería

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