Modelos de los sistemas de energía eléctrica según las etapas históricas de la Argentina 1887-2025. (Primera entrega)

Primera etapa 1887-1946

Pueden diferenciarse tres etapas en el desarrollo del sistema de la energía eléctrica en la Argentina. La red eléctrica en la Argentina comenzó a instalarse en las dos últimas décadas del siglo XIX.

Los primeros prestatarios de servicios eléctricos en la Argentina fueron firmas privadas establecidas en 1887, las que en 1901 fueron absorbidas por la C.A.T.E. (Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad). La misma recibió en el año 1907 una concesión municipal por cincuenta años en la Ciudad de Buenos Aires.

En el año 1921 la C.A.T.E. transfirió su concesión a CHADE (Compañía Hispano Argentina de Electricidad). En 1936, afectada por las consecuencias de la guerra civil española, se transforma en C.A.D.E., sociedad de capitales suizos, que había obtenido una concesión municipal sobre un reducido ámbito municipal en 1912.

En el año 1936, C.A.D.E y también la existente CIAE (Compañía Ítalo Argentina de Electricidad) obtuvieron una prórroga de cuarenta años de vigencia de contrato de concesión.

En 1907 las empresas unificadas ya constituían monopolios. La Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE) era filial de Allgemeine Elektricitäts-Gesellschaft (AEG) de Berlín y obtuvo una concesión ese año para la prestación del servicio eléctrico en la ciudad de Buenos Aires. La citada CIAE obtuvo una concesión en 1912 siendo controlada por Motor Columbus, una empresa con sede en Ginebra, Suiza. En 1921 la CATE se transforma en la Compañía Hispano Americana de Electricidad (CHADE), filial de SOFINA (Société Financiere de Transports et d’Entreprises Industrielles), compuesto mayoritariamente de capitales españoles y belgas, con sede en Bruselas, Bélgica. Tal como se adelantara, en 1936 la CHADE se transforma en CADE.

Esta primera etapa estuvo signada por una producción y prestación de servicio dominada por grandes carteles internacionales que impusieron un sistema monopólico privado. Estas empresas, extranjeras en su totalidad, obtuvieron mediante actos de dudosa legalidad , concesiones excesivamente ventajosas y perjudiciales para los usuarios y el Estado, con plazos muy largos y tarifas muy altas. Utilizaban para generar su energía eléctrica centrales que quemaban combustibles fósiles, se ocupaban de los centros urbanos muy poblados y por lo tanto rentables, dejando de lado las urbes pequeñas, libradas a pequeñas empresas privadas locales que fueron reemplazadas posteriormente por cooperativas. En general, se observa que no se ocuparon de la electrificación rural. Se opusieron y obstaculizaron el desarrollo de la hidroenergía, a pesar del abundante caudal de agua de los ríos argentinos.

El principio del Siglo XX caracterizó una época de manejos empresariales seriamente cuestionados en relación al CHADE-CADE, donde fluyeron informes lapidarios de comisiones especiales constituidas para la investigación de los mismos (Informe oficial y público “Rodríguez Conde”).

Esta puede ser catalogada como la primera etapa dentro del sistema eléctrico argentino, cuyas características salientes, como hemos señalado, son haber sido concesionadas a empresas privadas extranjeras, impregnados los procesos de licitación y prórrogas por la corrupción público-privada. Las tarifas fueron altas con condiciones contractuales extremadamente favorables a las empresas. El principal interés y consecuente desarrollo empresario fue puesto en los centros urbanos densamente poblados que generaban una renta considerable, lo que significó el abandono de las localidades pequeñas y el campo. Este escenario concluyó con una Argentina con sistemas eléctricos de desigual desarrollo, descoordinado, heterogéneo, fragmentario, cuya descentralización asimétrica trajo perjuicios para un conjunto importante de usuarios.

Por Walter Hego para El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería

Deja un comentario