Reglas claras para el empresariado (A hacerse cargo)

El impacto de la salida del cepo para Vaca Muerta

En la Argentina hay una cierta hipocresía, o podemos llamar una contradicción en lo que se predica y lo que se hace. Los empresarios en general predican que el Estado no debe meterse en nada, que debe regir la libre oferta y demanda en el mercado. Pero las grandes empresas han crecido al calor y protección del Estado. Lo que algunos llaman la Patria Contratista. Eso se terminó con el Gobierno Nacional asumido en diciembre del 2023, con lo cual los que predicaban que el Estado no se meta, ahora lloran porque no hay obra pública, donde siempre se sospecha que hay alto grado de corrupción, además. No solo hay reducción del gasto sino un saneamiento ético.

El Gobierno Nacional avanza en su política clara y explícitamente liberal en lo económico, como lo planteó el Presidente Javier Milei en toda su campaña electoral y cumple con una estricta  ejecución. La ley fundamental para su programa de gobierno ha sido la Ley “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”, denominación que intencionadamente nos lleva a las “Bases y puntos de partida para la organización de la República Argentina” de Juan Bautista Alberdi, tal vez el menos liberal y federal de los liberales y federales.

Priorizando la lucha por eliminar la inflación, una de los males mayores de nuestro país, la política pública actual se ha enfocado en el equilibrio fiscal, el recorte de los gastos improductivos del Estado y la unificación del tipo de cambio. Un orden necesario para el desarrollo de la economía, como difunden sus voceros.

En este marco el gran Proyecto hidrocarburífero de Vaca Muerta aparece en pleno desarrollo y es una alternativa del crecimiento económico del país, que cobra cada vez más fuerza.

¿Cuál es el impacto de la actual política pública del Gobierno Nacional en Vaca Muerta?

Obviamente que el orden en la economía, en lo social y lo político es básico para los inversores y eso se está logrando. Aunque todavía ronde por ahí el fantasma de Cristina Fernández de Kirchner, Julio De Vido y Axel Kicillof con sus anhelos estatizantes.    

La última medida de flotación administrada del tipo de cambio, “la salida del cepo, como suele llamarse,  el Gobierno Nacional puso fin a las restricciones cambiarias vigentes que entorpecían las inversiones. El nuevo esquema establece una banda entre los 1.000 y 1.400 pesos por dólar, con una devaluación mensual controlada del 1%. El objetivo es dar mayor previsibilidad a las operaciones financieras, eliminar distorsiones y facilitar el ingreso de divisas al circuito formal de la economía.

Para los jugadores protagonistas de Vaca Muerta y los que se quieren incorporar, debido a que el yacimiento es una de las principales reservas de shale del planeta, tienen ahora un escenario más claro y competitivo. El acceso sin restricciones al mercado cambiario permite importar tecnología, planificar obras de infraestructura, cerrar contratos en divisas y agilizar el giro de utilidades, que eran obstáculos de los inversores.

En esta nueva era queda claro que el Estado no financiará obras públicas, como lo fue el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner y que las empresas deben asumir el riesgo empresario y aportar el capital necesario para la construcción de obras y todo tipo de actividad en Vaca Muerta. Ahora no hay margen para pedirle al Estado Paternalista que haga lo que no es rentable pero que sirve a las empresas del sector, como en los viejos tiempos. “

¿Querían reglas claras? Ahí están. A hacerse cargo.

Por Walter Hego para El informante – Energía, Oil & Gas y Minería

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