Uno de los puntos del Plan 4 x 4 de YPF es que se retira de los yacimientos maduros. Recientemente el directorio de YPF en pleno, con el voto positivo de los Directores de las Provincias, y el voto negativo del Director que representa al gremio SUPeH, aprobó formalmente, consolidar este plan de desinversión, desprendiéndose de un paquete de 55 áreas maduras en cuatro provincias del país, para concentrar sus inversiones en Vaca Muerta.
Actualmente el portfolio del upstream (3) de YPF se divide un 50% en Vaca Muerta y un 50% en el convencional. La meta del Plan es cambiar la ecuación a un 80% en el no convencional neuquino y 20% en los yacimientos tradicionales.
Es necesario destacar algunos temas que deben ser resueltos, entre ellos el tema ambiental ya que YPF tiene pasivos ambientales generados a lo largo de décadas de operación de dichos yacimientos, como por eventuales cierres definitivos de pozos, remediación de piletas de lodos, ductos como oleoductos, gasoductos, caminos, todos activos que una vez en desuso pasan de ser activos de un área en producción a pasivos ambientales que el operador del yacimiento debe sanear para restituir el área a su condición original pre producción de hidrocarburos. Este pasivo ambiental había sido explicitado en El Informe Mosconi, con el que se justificó la estatización de la empresa por Julio De Vido en su momento y que generó demanda judiciales contra YPF.
La incógnita también es si existe la posibilidad concreta de que puedan ingresar a un negocio de mayor escala y complejidad como lo es la industria de los hidrocarburos. Teniendo en cuenta que este es un sector altamente concentrado tanto por sus altas barreras de entrada en capital y know how. La readecuación de la cantidad de operarios de esos yacimientos, que explica el elevado lifting cost de los campos, indica que será necesaria una profunda negociación con los sindicatos petroleros.
Para Mendoza el impacto es muy fuerte, ya que su producción es toda convencional, en lo social, con impacto en lo político, es particularmente grave la desocupación que genera esta decisión de YPF, aunque se habla de que se cubrirá el 80 por ciento de los salarios hasta que haya, si hay, un traspaso a empresa nueva. También se dice que estará la posibilidad de retiros voluntarios o jubilaciones para trabajadores que reúnan esas condiciones o estén cerca.
En Mendoza, la transición entre YPF y nuevas operadoras involucra alrededor de diez mil trabajadores entre puestos directos e indirectos.
No es poco.
Por Walter Hego para El Informante – Energía, Oil & Gas y Minería
